Archivos del blog

martes, 10 de junio de 2014

Los 800 niños arrojados a la fosa séptica de Tuam, otro mito sobre la malvada [católica] Irlanda

 

 

Hogar de Tuam

 

 

«Dígannos la verdad sobre los niños abandonados en las fosas comunes de Galway. Olvídense de rezar. No insultéis a aquellos que fueron despreciados en vida y maltratados por vosotros., bla, bla, bla» Así ‘comentaba’ el reciente descubrimiento, de hace 39 años, The Guardian, y más o menos así ha sido recontado por la progrez de izquierdas y derechas de todo el mundo: monjas malas, Irlanda católica mala, católicos malos.

La nada sospechosa de filocatolicismo revista Spyked ha salido al paso para rescatar los últimos resquicios de buen periodismo que quedan: La fosa de Tuam, otro mito sobre la malvada [católica] Irlanda, y es que después de una semana la historia no es como muchos se la han creído, cada uno abreva donde quiere y puede. El anticatolicismo sigue siendo el único prejuicio socialmente aceptado. Los hechos son breves y concisos:

Una investigadora local de Tuam (Irlanda), Catherine Corless, estudia el «Hogar» para madres e hijos de su pueblo dirigido por religiosas entre 1925 y 1961, que acogía a madres solteras y sus hijitos, situación que en muchos casos las convertía en parias sociales. Los «descubrimientos» de Corless se reducen a:

  • entre 1925 y 1961 las religiosas registraron 796 muertes en el Hogar de Tuam
  • en 1975 dos niños descubren una antigua fosa séptica en los terrenos, rompieron la cubierta de hormigón y vieron restos óseos en el interior

Los «extraordinarios» resultados de la «investigación» se publicaron en el ‘prestigioso’ Facebook, que como todo el mundo sabe permite hacer un análisis crítico. Luego vinieron las hordas de periodistas, blogueros y tuiteros. Otras veces he perdido el tiempo ilustrándolo, paso. De los medios en español me lo esperaría, pero que la BBC, Washington Post o The Guardian, se salten los estándares más básicos ya si me llama más la atención.

La propia Corless ha tenido que desmentirse y contextualizar, parece que con la emoción del momento se le calentó la boca en los primeros instantes y el sábado en The Irish Time declaraba que ha sido «malinterpretada», que:

Nunca le dije a nadie que 800 cuerpos fueron arrojados a una fosa séptica. Eso no vino de mí de ningún modo. Esas no son mis palabras.

Y es que sin mentir, eso no podía haberlo afirmado. Le honra. Es cierto que hay registradas –por las religiosas—796 defunciones en el archivo municipal: los nombres, las edades, los lugares de nacimiento y muchas de las causas de muerte, nada oculto que desvelase la investigadora. Causas de muerte que son las de la época: la tuberculosis, sarampión, tos ferina, gripe, bronquitis, meningitis,… Dada la concentración de personas que se alojaban no es descabellado un brote epidémico recurrente. En 36 años de funcionamiento salen 17-22 muertes por año.

Nunca se ha investigado la fosa, así que no se sabe de quienes son los restos, ni cuántos. Que hay 796 muertes es un hecho (que ya iban contando las religiosas), que estén en esa fosa forma parte del «periodismo». Uno de los que descubrió la fosa en 1975, cuando tenía 10 años, dice que no habría más de 20. El Irish Time apunta como dato añadido que la fosa continuó como tal hasta 1937, lo que según el registro supondría el ‘entierro’ de 200 cadáveres, eso es prácticamente imposible, como reconoce el diario.

La hipótesis que cobra fuerza es que la fosa fue reconvertida en cripta. Y desgraciadamente los enterramientos anónimos infantiles, y más con riesgo de epidemia, eran frecuentes en Irlanda y en otras partes del mundo. Como señala Michael Cook sólo en el entorno hay 500 identificados.

El Hogar fue fundado por el gobierno, y sometido a inspecciones. En 1935 el portavoz del consorcio sanitario relataba que “Tuam es una de las instituciones mejor gestionadas que he podido ver en todo el país”.

Podemos terminar como empezamos, ¡periodistas!, abandonen prejuicios y dígannos la verdad, y, sí, recen por esos niños, pudieron nacer y seguramente fueron bautizados. Madres y niños son las víctimas. No siempre se actuó bien, pero no es este el caso, al menos con los datos con los que se cuenta. Nunca será consuelo que otros lo hacían peor.

Cuando se descubra que las religiosas actuaron, como siempre, con amor por los más desfavorecidos, con heroísmo, a ustedes no les importará. Nosotros nos quedaremos llorando a esos niños, que a buen seguro tuvieron la suerte de encontrar un poco de amor y cuidado, y que desgraciadamente no fue suficiente, aunque en este punto también hay que decir toda la verdad, la tasa de mortalidad era sorprendentemente la misma que en Dublín y mejor que en varios condados, con muchísimos menos medios.

Misa tradicional en el Seminario más poblado del mundo

 

10354779_779492525417788_1535363655330307093_n

 

Un amable lector nos hace llegar una minicrónica sobre la celebración de la misa tradicional en el Seminario mejicano de Guadalajara en el corazón cristero de la que hoy es la nación más católica del mundo. Lo había sido España durante muchos siglos y es un motivo de orgullo que el relevo lo haya tomado la que en su día se llamó Nueva España. Guadalajara, archidiócesis cardenalicia, tuvo una sucesión de excelentes pastores que han sabido mantener viva la fe de aquellos hijos, nietos y bisnietos de los héroees y mártires cristeros. Que indudablemente fueron lo uno y lo otro y algunos de ellos están ya en los altares.

Tengo memoria de sus tres últimos cardenales, monseñor Salazar, monseñor Posadas, asesinado, monseñor Sandoval y monseñor Robles Ortega, actual pastor de la archidiócesis. Excelentes todos. Dichosas las diócesis que tienen una sucesión de buenos obispos porque la cosecha es espléndida. Y en ellas se puede vivir, sin problema alguno, la simultaneidad de ambos modos del rito latino. Trescientos seminaristas han asistido a una misa por el modo extraordinario en el lugar donde se están preparando al sacerdocio. Creo que es muestra de un interés más que notable. Sin hacer de la Santa Misa, de la renovación incruenta del sacrificio de nuestro Salvador, un arma con la que agredirnos los católicos. La mayor muestra de amor que Cristo nos ha dejado, haciéndose presente entre nosotros hasta la consumación de los siglos, no podemos convertirla, por unos o por otros, en signo de división. No hay una misa buena y una msa mala. Todas son santísimas. Infinitamente santas. Y ambos modos de celebrarla el camino de nuestra propia santificación.

Os dejo el testimonio que un muy querido amigo me ha hecho llegar. Iba a decir que Dios quiera que ese ejemplo cunda en todo el mundo. Y me habría expresado muy mal. Porque Dios lo quiere. En Guadalajara se ha celebrado la misa de los cristeros. No conocieron otra. De ella recibieron la gracia de ser católicos. Pero no simplemente católicos como nosotros. Héroes, mártires y santos.

Ésta es el relato que me hace llegar el amigo que he mencionado:

"Introibo ad altare Dei, Ad Deum qui laetificat juventutem meam (Me acercaré al altar de Dios, Al Dios que alegra mi juventud) Estas palabras se volvieron a pronunciar por primera vez en mas de 40 años en la capilla del seminario de San Jose en Guadalajara Jalisco Mexico el pasado lunes 2 de Junio.  
El santo sacrificio del altar en su forma extraordinaria (misa tradicional en latin) fue celebrada en el Seminario Diocesano Mayor de Guadalajara por el Rev. Padre Jonathan Romanoski FSSP ante la presencia de mas 300 seminaristas los cuales vivieron (muchos por primera vez) la belleza y riqueza de la liturgia "usus antiquior" de acuerdo al motu propio Summorum Pontificum del papa Benedicto XVI. 
El padre Romanoski (Romo) dió una introducción a la forma extraordinaria antes de comenzar la misa explicando algunas de sus características mas importantes. La misa comenzó a las 7:15 am siendo la propia Escolanía Gregoriana del seminario dirigida por el Mtro. Jose Ma. Lopez la encargada de cantar los propios y ordinario de la misa en gregoriano.  
Especial mención y agradecimiento a los seminaristas que solicitaron la autorización para la misa, a las autoridades del seminario por autorizarlas y al Mtro. Jose José María López Ventura, director de la Schola Cantorum del seminario, el cual fue parte esencial para que se realizara la Santa Misa en su forma extraordinaria por primera vez en el seminario. 
No podemos dejar de destacar la importancia de esta primera misa en el seminario diocesano de Guadalajara ya que es por mucho es el seminario diocesano mas grande de todo el mundo (alrededor de 1,200 seminaristas entre el seminario mayor y menor) por lo que estamos seguros de la enorme trascendencia que en sus seminaristas tendrá el conocer (muchos por primera vez) y participar de la forma extraordinaria seguramente influirá positivamente en aumentar su amor por la eucaristía y ayudará quitar algunos prejuicios que tristemente siguen existiendo en contra de la Santa Misa Tradicional. Nuestra humilde petición a Nuestro Señor es que mueva el corazón de estos futuros sacerdotes para que se interesen en aprender a celebrar en este usus antiquor del rito romano.  
Esperemos que en el futuro próximo se pueda volver a celebrar la forma extraordinaria en el seminario y que los futuros sacerdotes de la arquidiócesis se interesen en aprender a celebrarla.

Fuente: http://gaceta.es/cigona/misa-tradicional-seminario-poblado-mundo-10062014-0810

Guardini: teología y literatura

 


Teología y literatura no son objetivamente dos ámbitos excluyentes
, aunque ciertamente el quehacer teológico -ahondar en la inteligencia de la revelación cristiana, con el rigor científico que ello comporta- y el quehacer literario sólo hayan sido cultivados simultáneamente y con la debida calidad que ambas tareas requieren por unos pocos privilegiados. Agustín de Hipona representa al respecto una figura paradigmática.

Ciertamente la teología se expresa preferentemente en formas literarias: en tratados, ensayos o artículos. Pero todas estas formas se encuadran dentro de una «literatura científica», género al cual se le dispensa generosamente del axioma propio del arte: «el primado en la búsqueda de la belleza». Tan sólo se le exige al teólogo esa forma de belleza intelectual que Millán-Puelles ha señalado tan oportunamente: la claridad expositiva.

Con todo, la historia muestra que existe una interrelación insistente entre las bellas letras y la investigación teológica. Las obras filosóficas de Heráclito, Parménides y Platón son simultáneamente clásicos literarios y testigos de cómo la literatura inspiró el pensamiento filosófico -y concretamente la teología natural- en sus orígenes. Aristóteles, por su parte, continuando una línea de investigación platónica, dedicó su Retórica y su Poética a teorizar sobre la literatura, mostrando entre otras cosas el modo como el arte literario influye en las convicciones morales de los hombres. En los primeros teólogos cristianos se descubre un interés literario o, al menos, retórico: Justino, Tertuliano, Clemente Alejandrino y Lactancio son exponentes de ello, pues tratan de teologizar y simultáneamente mantienen la preocupación por escribir formalmente bien, es decir, procuran expresarse en formas que fueran literariamente aceptables en la cultura grecorromana. Ya hemos aludido a San Agustín, profesor de literatura por profesión y que es considerado a la vez un clásico de las Letras y un profundo pensador cristiano. Prudencio cultivó igualmente ambos ideales, aunque con menor fortuna.

Siglos después cabe observar fenómenos análogos al de Agustín en escritores de la edad moderna ycontemporánea, como son Marsilio Ficino, Luis Vives, Tomás Moro, Blaise Pascal, J .H. Newman, S0ren Kierkegaard o C.S. Lewis. Y, en cuanto al interés por la literatura como fuente de inspiración teológica, no puede olvidarse a Romano Guardini ni a Charles Moeller, aunque decididamente este interés sólo brota con decisión desde hace pocas décadas. Guardini y Moeller son figuras especialmente interesantes...

GUARDINI

Romano Guardini (1885-1968) fue un hombre de cultura; por eso se sentía a disgusto en el encasillamiento que suponía investigar o enseñar tratados teológicos limitados a unos temas que desde hacía un siglo se habían esquematizado hasta casi fosilizarse. Acontecimientos imprevisibles para él le situaron en un contexto académico ideal para sus aspiraciones: la cátedra de «Filosofía católica de la religión y visión católica del mundo» en la Universidad de Berlín (1923- 1939), proseguida más tarde en Tübingen y finalmente en München, donde desde 1948 se crearía para él la cátedra de Katholische Weltanschauung. Así providencialmente Guardini se encontró con una casi absoluta libertad de estudiar y explicar aquellos temas que su atinada intuición le señalaba como decisivamente importantes para una teología que quería insertarse orgánicamente en las preocupaciones de la cultura universitaria alemana. Entre los temas que Guardini percibió como relevantes para ese fin se hallaban algunos netamente literarios; por eso explicó y luego escribió:Estudios sobre Dante (1931-1956); Holderlin: imagen del mundo y piedad (1939); El mundo religioso de Dostoievski (1947); La relevancia de la existencia en Rainer Maria Rilke: Una interpretación de las «Elegías de Duino» (1953); Sobre la esencia de la obra artística (1959, 2.a ed.)y Lenguaje - Poesía Interpretación (1962).

Según él mismo afirma en sus breves Apuntes para una autobiografla (1945), su teología se centraba en tres ejes: en la antropología, en el contacto con el Nuevo Testamento y, por último, en «interpretaciones de textos y figuras religiosas, filosóficas o poéticas» tratando de enlazar con ellas los problemas más propiamente teológicos (§V). Su obra acerca de Dostoievski es quizá la más emblemática al respecto -y la más ampliamente conocida-. En el Prólogo de la misma explica la dificultad de su tarea. En efecto, el universo del gran novelista ruso ha sido calificado como especialmente «polifónico», en cuanto alberga una inimaginable cantidad de voces e ideas diversas.

Tras arduos esfuerzos, Guardini comprendió que la clave de tal polifonía se encontraba en «el mundo de los valores» propuestos por el autor ruso (inocencia, humildad, nobleza espiritual…), al cual se ordenan motivos como la luz, la tierra, el dolor, la concordia, etc. Desde ese foco luminoso «todo el universo de Dostoievski, por superficial que pareciera a primera vista, se me representó colmado de sentido religioso». El libro de Guardini es un estudio de ese sentido religioso presente en los temas y personajes dostoievskianos. El estudioso deja hablar profusamente al novelista, reflexionando con él y a propósito de su obra sobre Dios y sobre el hombre encarado con Dios. Por dicha razón este libro no es meramente una interpretación literaria de Dostoievski -aunque sin duda tenga también ese valor-, sino que es ante todo un ensayo auténticamente teológico, en cuanto aspira a conocer la realidad del problema religioso planteado en modo de ficción literaria. Guardini utiliza, pues, la literatura de ficción para iluminar la esencia de la religiosidad humana y de la fe cristiana…

La obra de Guardini y, sobre todo, la de Moeller, pueden ser consideradas en cierto sentido como proféticas, en cuanto han percibido la relevancia que hoy en día tiene la literatura -y, en especial, la novela- para el desarrollo de la teología actual. Hay que subrayar en especial la consideración que les merece la literatura de ficción como cierto lugar teológico. En efecto, la novela -como ha reivindicado en voz alta la narratología moderna- no es sólo un pasatiempo agradable, sino una actividad comunicativa en la cual el lector puede ampliar su horizonte vital, dialogar con los grandes espíritus del presente y del pasado -leer a los clásicos es, en frase de Quevedo, poder hablar con los difuntos-, ponerse en contacto con ideas, situaciones y valores que de otra forma estarían fuera de su alcance. En una época como la nuestra que muchos describen por su característica universalidad espacio-temporal -la «aldea global» (MacLuhan)-, el teólogo no puede ser humanísticamente provinciano, no le es lícito desconocer la polifacética complejidad de la realidad humana…

Ahora bien, tras ponderar los valores de quienes desde la teología se han atrevido hasta ahora a introducirse en el ámbito de la literatura, es preciso reconocer que la hermenéutica de Guardini, como la de Moeller, son susceptibles de múltiples críticas por parte de los expertos en narratología y en teoría de la literatura …el universo religioso de Dostoievski ¿no es acaso un mundo posible, como es propio de cualquier obra narrativa? Pero, si esto es así, la religiosidad allí analizada es sólo unareligiosidad posible, quizás utópica. La fe de Alíosha, la santidad de Zósima, la maldad de Stavrogin, Kirillov o la de Iván Karamazov, la piedad solidaria del pueblo ruso..., todas estas caracterizaciones se refieren a personajes inexistentes, no a personas reales. Limitándose a describirlos, Guardini esquiva la cuestión que más interesa al teólogo: ¿los hombres son realmente así? ¿Acciones reales análogas conducen a la felicidad o a la desdicha tal como son tramadas por Dostoievski? ¿Nuestras actitudes de ese género merecen, por tanto, en la realidad esos mismos juicios de aprobación o de repulsa que las novelas evocan?

Guiarse tan sólo de la propia intuición para extraer unos textos de cierta novela y pretender así estarregistrando como testimonio las voces del hombre contemporáneo es una actitud sujeta a muchas críticas, una empresa algo ingenua. ¿Dónde radica la aptitud de tales textos para ejemplificar las actitudes reales de los hombres contemporáneos? ¿Acaso no constituyen tan sólo la voz del autor implícito (autor implicado) de la novela, un constructo que principalmente se rige por criterios de coherencia interna dentro de un mundo posible que no es decididamente el mundo real? …

Tomado de: Odero, J.M. Teología y literatura. Pp. 131 y ss.

Visto en InfoCaótica.