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lunes, 3 de noviembre de 2014

Ciudad del Este: 2000 personas se unieron al Requiem de Mozart en súplica por los Fieles Difuntos

 

 

 

Este evento reunió a más de 2000 personas en su segunda edición, y se enmarca nuevamente como un hito que posiciona al Departamento del Alto Paraná como centro de convergencia entre la cultura y la fe. También de este modo, el Camposanto San Marcos inaugura oficialmente la apertura de sus servicios, siendo coorganizadora la Parroquia Espíritu Santo, que relució sus inspiradores murales, donde se ve plasmada toda la historia de la salvación.

La más sublime y perfecta conjunción entre el arte y la Misa. La obra del máximo exponente de la música clásica, Mozart, la Misa de Requiem fue revivida por voces angelicales acompañadas por la Orquesta Philomúsica de Asunción; el Coro Espíritu Santo y el Coro de Niños del Colegio San Esteban. En la dirección estuvieron el Maestro Luis Szarán, el Maestro César Arzamendia y la Directora Mónica Pérez.

La celebración de la Santa Misa en memoria de los que se han ido fue presidida por el Pbro. Carlos Urrutigoity, acompañado de sacerdotes, diáconos, religiosos/as y seminaristas. La Iglesia entera se unió a esta liturgia para presentar súplicas y preces por el descanso eterno de los Fieles Difuntos.

De la homilía del Pbro. Urrutigoity

La muerte es un segundo nacimiento. Cuando nuestro cuerpo es depositado en el seno de la tierra, en realidad nuestro cuerpo es una semilla. Y como toda semilla, debe descomponerse y un día, de esta semilla surgirá nuestro cuerpo glorioso.

Todos nosotros, sembrados en la corrupción, resucitaremos en la gloria, perfectos. La resurrección es obra de Dios, por eso saldremos perfectos, es decir, de parte de Dios saldremos así. Pero de nosotros depende cómo llegar a la muerte.

La muerte es el comienzo de la nueva vida. Cuando salgamos de la oscuridad de este mundo, también con nuestros nuevos ojos veremos la gloria de Dios. Pero seguro que nuestros ojos estarán preparados para ver el rostro de Dios.

La verdad, la belleza y el bien absolutos. Nuestros dedos se aferrarán a las manos de nuestra madre María y a San Miguel Arcángel, quienes nos presentarán ante Dios. Resucitaremos preparados para cantar todas las alabanzas a Dios. Pero no perderemos este don, sino que tendremos y mantendremos este don de las lenguas, pero todo depende si en esta vida aprendemos a morir y tendremos una santa muerte si vivimos con los ojos fijos en el cielo.

Viviremos con los ojos fijos en el cielo y en Dios, si aprendemos a amar por sobre todas las cosas, la verdad, la belleza y el bien. No debemos vivir una vida de corrupción; debemos vivir preparándonos para ese nuevo nacimiento junto a la gloria de Dios.

Esta Misa la celebramos para ayudar a nuestros fieles difuntos para que puedan terminar esa necesaria preparación para ver el rostro de Dios. Para esto Mozart compuso esta Misa, que aunque tengan notas y acordes de preocupación, también nos muestra la belleza, donde nuestras voces se unirán a los infinitos coros angélicos para cantar eternamente las alabanzas del Señor. Vivamos preparándonos para morir, y así moriremos con la esperanza de alcanzar la vida eterna.

Fuente: http://diocesiscde.info/

Benedicto XVI, feliz de que la capilla bávara de Londres sea sede del Ordinariato

 

 

Londres (Inglaterra) (AICA): El Ordinariato Personal de Nuestra Señora de Walsingham se prepara para el quinto aniversario de la Constitución apostólica Anglicanorum coetibus, con la alegría de haber recibido una carta de Benedicto XVI. En ella, el papa emérito, como bávaro, se muestra encantado de que el templo principal del Ordinariato en Londres esté en la antigua capilla de la embajada de Baviera, un templo que durante años atendió de forma clandestina a los católicos de la ciudad.

El Ordinariato Personal de Nuestra Señora de Walsingham se prepara para el quinto aniversario de la Constitución apostólica Anglicanorum Coetibus, con la alegría de haber recibido una carta de Benedicto XVI. En ella, el papa emérito, como bávaro, se muestra encantado de que el templo principal del Ordinariato en Londres esté en la antigua capilla de la embajada de Baviera, un templo que durante años atendió de forma clandestina a los católicos de la ciudad
La carta del papa emérito responde a la que le envió, a principios de septiembre, Nicolas Ollivant, presidente de la asociación Amigos del Ordinariato, que se preocupa por lograr formas de financiación para el Ordinariato, que en muchos casos no tiene templos ni fuentes de ingresos propias, pero sí muchos sacerdotes con una familia que mantener. En su carta, Ollivant le agradecía la decisión de crear los Ordinariatos, y le incluía una pequeña historia de la capilla bávara, subrayando lo significativo de que se encuentren en una capilla bávara los miembros de un Ordinariato creado por un Papa bávaro.
El texto del Papa está escrito en alemán porque “sé que lo lee sin dificultad”, y comienza reconociendo que la carta de agradecimiento de Ollivant lo conmovió. “Naturalmente, me alegra particularmente que la antigua capilla bávara se haya convertido en la iglesia de su Ordinariato [en Londres], y sirva a un cometido tan importante para toda la Iglesia de Dios. No había tenido noticias de este santuario desde hacía tiempo, y por eso leí con mucho más interés y gratitud la descripción con la que acompañó su carta”.
Benedicto XVI escribió a los miembros del Ordinariato pocos días antes del quinto aniversario de la Constitución apostólica Anglicanorum coetibus, que abría la puerta a que comunidades anglicanas fueran admitidas de forma grupal a la plena comunión con Roma, conservando su patrimonio litúrgico.
Con motivo del aniversario, el ordinario de Walsingham, monseñor Keith Newton, escribió tanto al papa Francisco como a Benedicto XVI. La decisión de escribir a los Papas se tomó, por unanimidad, en el primer festival del Ordinariato, celebrado del 19 al 21 de septiembre. Ambas cartas expresan a los Pontífices su “amor, lealtad y gratitud”, y les piden sus oraciones por el Ordinariato y sus fieles.
Con todo, la dirigida a Benedicto XVI tiene un toque más personal. “Nunca olvidaremos -afirma- que fue su sabiduría y visión las que provocaron esa Constitución apostólica, y por eso le agradecemos habernos llevado, con alegría, a la plena comunión de la Iglesia católica”.

La antigua capilla bávara en Londres

El nombre real de la capilla bávara es iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y San Gregorio. Está situada en Warwick Street, una pequeña calle del barrio londinense del Soho, y su historia es, en gran medida, una ventana a la historia de los católicos en Gran Bretaña desde la Reforma Inglesa y el consiguiente cisma. Se cree, por ejemplo, que era un templo que atendía, de forma clandestina, a los católicos de esa zona de Londres.
Después del cisma, estaba prohibida la existencia de templos católicos, salvo los pertenecientes a las embajadas de países católicos. Bajo esta cláusula fue creada la capilla de la calle Warwick -que por aquel entonces se llamaba Dog Lane-, que perteneció primero a la embajada de Portugal y, después, a la de Baviera. Sin embargo, la mayoría de los sacerdotes asignados a ella tienen apellidos ingleses e irlandeses, lo que hace pensar que su ministerio se dirigía, sobre todo, a los propios católicos ingleses que permanecieron fieles a la Iglesia.
En 1780, la capilla original fue saqueada durante los Gordon Riots, los últimos disturbios anticatólicos en Gran Bretaña. Esta oleada de ataques estuvo provocada por la Ley de los Papistas, aprobada dos años antes, que pretendía acabar con gran parte de la discriminación oficial contra los católicos.
La iglesia actual fue construida entre 1789 y 1790, con la colaboración del Elector de Baviera, Carlos Teodoro. Su sencilla fachada, de ladrillo rojo, está diseñada para parecer una capilla protestante disidente o inconformista -presbiterianos, congregacionistas, baptistas o metodistas-, y así evitar el odio anticatólico. Desde el Domingo de Ramos de 2013, es la sede central, en Londres, de los anglicanos que han querido volver a la comunión con Roma, y también la residencia de su ordinario, monseñor Newton.+

Fuente: Aica.

La Orquesta Filarmónica estuvo junto al directo Nicolás Rauss

 

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La agrupación musical mendocina se presentó en el Teatro Independencia. Réquiem, de Gabriel Fauré, fue la obra que hicieron. Hubo presencia de tres coros de la provincial.

La Orquesta Filarmónica de Mendoza estuvo en el Teatro Independencia, donde presentó el Réquiem de Gabriel Fauré, dirigida por  Nicolás Rauss con el acompañamiento del Barítono Fernando Lazari y la Soprano  Amalia Villalba.
Además esta obra musical contó con la presencia del Coro de la Universidad Aconcagua, el Coro AMICANA y el Coro de la Ciudad de Mendoza.
Rauss fue Director titular de la Filarmónica de Mendoza entre el año 2000 y el 2004. Participa como director invitado con la Sinfónica de Chile, la Sinfónica de Porto Alegre,  con la Sinfónica Nacional del Perú, y en Argentina, con las orquestas de Córdoba, de Mendoza, del Teatro Argentino de La Plata, de San Juan, de Neuquén, entre otras.
Desde fines de 1984 dirige frecuentemente, en Uruguay, la Sinfónica del SODRE, la Filarmónica de Montevideo, y la Orquesta de Cámara del Ministerio de Educación y Cultura, continuando su actividad de director invitado que en Italia, Alemania, Macedonia y Georgia.
“Es un orgullo ser invitado por la Orquesta Filarmónica de Mendoza, teniendo en cuenta que la dejé de dirigir hace diez años. Los tres coros forman un gran sonido y confieso que prefiero dirigir coro y orquesta a orquesta sola, tengo una afinidad especial con los coros, esa conexión directa con el público es altamente especial. La obra de Gabriel Fauré nos lleva a vivir una noche tranquila es una música de poca pretensión, sin vanidad, pero de alta calidad, su réquiem  no tiene miedo a la muerte sino por el contrario es de mucha confianza” concluyó Nicolás Rauss
El Réquiem de Fauré es una de las más populares misas de réquiem. Considerada como una de las más hermosas, es interpretada habitualmente por coro y orquesta. Al respecto el Barítono, Fernando Javier Lazari, comentó “Es un programa muy interesante con gran calidad y alta sensibilidad. Esta obra musical pertenece a periodo del impresionismo en el que la música nos describe lugares y momentos que son indescriptibles. El réquiem es la misa para los difuntos. Tiene lo dramático pero con tintes de esperanza y ternura”, dijo.

Fuente: http://www.diariovox.com.ar/

Francisco en Santa Marta: 'El diablo no es un mito'

 

 

 

En la homilí­a de este jueves, el Santo Padre explica que el demonio debe ser combatido con el arma de la verdad. El Pontífice recuerda que la vida cristiana es una lucha bellí­sima.

Por Redacción

CIUDAD DEL VATICANO, 30 de octubre de 2014 (Zenit.org) - La vida cristiana es “un combate” contra el demonio, el mundo y las pasiones de la carne. Es lo que ha afirmado el papa Francisco en la misa de esta mañana en la capilla de la Casa Santa Marta. El Pontífice, comentando un pasaje de la Carta de san Pablo a los Efesios, ha reiterado que el diablo existe y nosotros “debemos luchar contra él” con “la armadura” de la verdad.

“Fuerza y valentía”. El Santo Padre ha centrado su homilía en las palabras de san Pablo que, dirigiéndose a los Efesios, “desarrolla en un lenguaje militar la vida cristiana”. El Pontífice ha subrayado que “la vida en Dios se debe defender, se debe luchar para llevarla adelante”. Por tanto, se necesitan fuerza y valentía “para resistir y anunciar”. Para “ir adelante en la vida espiritual”, ha señalado, se debe combatir. No es un simple enfrentamiento, no, es un “combate continuo”. Francisco ha recordado que son tres “los enemigos de la vida cristiana”: “el demonio, el mundo y la carne”, es decir nuestras pasiones, “que son las heridas del pecado original”. Ciertamente, ha observado, “la salvación que nos da Jesús es gratuita”, pero estamos llamados a defenderla:

“¿De qué debo defenderme?¿Qué debo hacer? ‘Ponerme la armadura de Dios’, nos dice Pablo, es decir lo que es de Dios nos defiende, para resistir a las insidias del diablo. ¿Está claro? Claro. No se puede pensar en una vida espiritual, digamos en una vida cristiana, sin resistir a las tentaciones, sin luchar contra el diablo, sin ponerse esta armadura de Dios, que nos da la fuerza y nos defiende”.
San Pablo, ha proseguido el Papa, destaca que “nuestra batalla” no es contra las cosas pequeñas, “si no contra los principados y las potencias, es decir contra el diablo y los suyos”.

“Pero a esta generación --y a muchas otras-- se les ha hecho creer que el diablo fuese un mito, una figura, una idea, la idea del mal. Pero el diablo existe y nosotros debemos luchar contra él. Lo dice Pablo ¡no lo digo yo! La Palabra de Dios lo dice. Pero nosotros no estamos tan convencidos. Y después Pablo dice como es esta armadura de Dios, cuales son las distintas armaduras que componen esta gran armadura de Dios. Y él dice: ‘Estad firmes, pues, estad firmes, ceñida vuestra cintura con la verdad’. Esta es una armadura de Dios: la verdad”.

“El diablo --ha dicho-- es el mentiroso, el padre de los mentirosos, el padre de la mentira”. Y con san Pablo, ha reiterado que es necesario tener “a los flancos la verdad, llevando la coraza de la justicia”. Por lo tanto, ha indicado que “no se puede ser cristiano, sin trabajar continuamente para ser justos. No se puede”. Una cosa que “nos ayudaría mucho”, ha afirmado, “sería preguntarnos” si “¿creo o no creo?”. “Si creo un poco sí y un poco no”. “¿Soy un poco mundano y un poco creyente?”. Y ha evidenciado que “sin fe no se puede seguir adelante, no se puede defender la salvación de Jesús”. “Necesitamos el escudo de la fe”, porque “el diablo no nos lanza flores”, sino “flechas en llamas” para matarnos. Francisco ha exhortado, pues, a tomar “el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios”. Y ha invitado a rezar constantemente, a velar “con oraciones y súplicas”: 

“La vida es una milicia. La vida cristiana es una lucha, una lucha bellísima, porque cuando el Señor vence en cada paso de nuestra vida, nos da una alegría, una felicidad grande: esa alegría porque el Señor ha vencido en nosotros, con la gratuidad de su salvación. Pero sí, todos somos un poco vagos, no, en la lucha, y nos dejamos llevar adelante por las pasiones, por algunas tentaciones. Es porque somos pecadores, ¡todos! Pero no os desaniméis. Valentía y fuerza, porque el Señor está con nosotros”.

Fuente: Zenit.org

Las respuestas del Papa al Movimiento de Schoenstatt

 

 

 

En el aula Pablo VI, en el Vaticano, con motivo del primer centenario de su fundación

Ciudad del Vaticano, 25 de octubre de 2014 (Zenit.org) Redacción | 1163 hits

El papa Francisco ha recibido este sábado 25 en audiencia al Movimiento Schoenstatt, con motivo de los 100 años de su fundación. 

Durante la hora y media larga que Francisco ha compartido con los fieles de Schoenstatt, en el aula Pablo VI ha tratado cinco temas muy queridos por el Movimiento: la familia y el sacramento del matrimonio, María como modelo de educadora, los jóvenes y la misión, los problemas de la sociedad de hoy, y la Iglesia.

A continuación el texto.

1. La familia y el sacramento del matrimonio

1ª Repuesta del Papa:  "Dentro del problema que ustedes tocan para hacer las preguntas, hay una cosa muy triste, muy dolorosa. Pienso que la familia cristiana, la familia, el matrimonio, nunca fue tan atacado como ahora. Atacado directamente o atacado de hecho. Puede ser que me equivoque. Los historiadores de la Iglesia sabrán decirnos, pero que la familia está golpeada, que a la familia se la golpea, y a la familia se la bastardea como… bueno, sí, es una manera más de asociación, pero ¿se puede llamar familia a todo? No.

Además, cuánta familia herida, cuánto matrimonio deshecho, cuánto relativismo en la concepción del sacramento del matrimonio. En su momento ya sea desde el punto de vista sociológico, que ve, desde el punto de vista de los valores humanos, como desde el punto de vista del sacramento católico, del sacramento cristiano, de una crisis de la familia. Crisis porque le pegan de todos lados y queda muy herida.

Entonces claro, no queda otra que hacer algo. Entonces tu pregunta, ¿qué podemos hacer?: Sí podemos hacer buenos discursos, declaraciones de principios, a veces hay que hacerlo, ¿no cierto?. Las ideas claras. Miren esto que ustedes están proponiendo no es matrimonio. Es una asociación. Pero no es matrimonio. O sea a veces hay que decir cosas muy claras. Y eso hay que decirlo. Pero la pastoral de ayuda solamente en este caso tiene que ser cuerpo a cuerpo. O sea acompañar. Y esto significa perder el tiempo. El gran maestro de perder el tiempo es Jesús, ¿no? Ha perdido el tiempo acompañando, para hacer madurar las conciencias, para curar heridas, para enseñar. 

Acompañar ese hacer camino juntos.

Evidentemente que se ha devaluado el sacramento del matrimonio y del sacramento inconscientemente se fue pasando al rito. La reducción del sacramento al rito. Entonces se da que el sacramento…, bueno, es un hecho social, sí con (religioso, ¿no?, cierto) bautizados, pero lo fuerte es lo social. Cuántas veces yo he encontrado aquí, en la vida pastoral, ¿no? Gente que no, no, y ¿por qué no te casás? Están conviviendo ¿por qué no te casás? No, es que… hacer la fiesta, esto, no tenemos dinero. Entonces lo social cubre lo principal que es la unión con Dios ¿no?.

En Buenos Aires me acuerdo que unos curas me dieron la idea de hacer el matrimonio a cualquier hora. Porque normalmente se hace un jueves, un viernes, el matrimonio civil, y el sábado el matrimonio sacramental. Y claro no podían hacer frente a los dos actos porque siempre hay algún festejo en el primero. Entonces estos curas muy pastores para ayudar a esto: “a la hora que quieran”. Terminaba la ceremonia civil, pasaban por la parroquia, matrimonio eclesiástico, o sea - es un ejemplo de facilitar - facilitar la preparación. No se puede preparar novios al matrimonio con dos encuentros, con dos conferencias. Eso es un pecado de omisión de nosotros, los pastores y los laicos que realmente están interesados en salvar a la familia. 

La preparación al matrimonio tiene que venir de muy lejos. Acompañar novios. Acompañar, pero siempre cuerpo a cuerpo y preparar. Saber qué es lo que van a hacer. Muchos no saben lo que hacen y se casan sin saber qué significa. Las condiciones. Qué prometen. Sí, sí, todo está bien pero no han tomado conciencia de que es para siempre. Y esto, ponele encima esta cultura de lo provisorio que estamos viviendo, no sólo en la familia, sino también ente los curas. ¿No? 

Me decía un obispo que se le presentó un muchacho excelente, y que quería ser cura pero no más por diez años y después volver… Es la cultura de lo provisorio. Es a tiempo. El “para siempre” es como que se olvida. Hay que recuperar muchas cosas en la familia herida de hoy día. Muchas cosas. Pero no escandalizarse de nada de lo que sucede en la familia. Los dramas familiares, destrucciones de familias, los chicos. ¿No? 

En el Sínodo un obispo se hizo esta pregunta: ¿somos conscientes nosotros los pastores de lo que sufre un chico cuando los papás se separan? Son las primeras víctimas. Entonces cómo acompañar a los chicos. Cómo ayudar a los padres que se separan a que no usen de rehenes a los chicos.

Cuántas psicologías pseudopatológicas de gente que destruye con la lengua a los demás Vienen de haber sido educados del papá hablando mal de la mamá y de la mamá hablando mal del papá. Son cosas que hay que acercarse a cada familia, acompañar, o sea que tengan conciencia de lo que hacen y hay situaciones variadas hoy día. ¿No?

No se casan, se quedan en su casa. Tienen su novio o su novia pero no se casan. Una mamá me decía ¿Padre qué puedo hacer para que mi hijo que tiene 32 años se case? Bueno primero que tenga novia, señora. Sí, sí, tiene novia pero no se casa. Y bueno señora si tiene novia y no se casa, no le planche más las camisas, a ver si así se anima. ¿No?

Es decir, cuántos hay que no se casan. Conviven totalmente o como yo he visto en mi misma familia, convivencias partime. De lunes a jueves con mi novia y de viernes a domingo con mi familia. O sea, son nuevas formas totalmente destructivas, limitadoras de la grandeza del amor del matrimonio. ¿No?

Bueno y como eso vemos tanto…: convivencias, separaciones, divorcios, por eso la clave que puede ayudar es “cuerpo a cuerpo” acompañando, no haciendo proselitismo, porque eso no resulta. Acompañarlos. Paciencia, paciencia. Y una palabra hoy, una actitud mañana, no sé. Les sugiero eso".

2. María como modelo de educadora

2ª Respuesta del Papa: 
"Bueno, la verdad que María es la que sabe transformar una cueva de animales en casa de Jesús con unos pocos trapos y una montaña de ternura. Y es capaz también de hacer saltar un chico en el seno de su madre como escuchamos en el Evangelio. Ella es capaz de darnos la alegría de Jesús. María es fundamentalmente Madre. Bueno sí, Madre es poca cosa, no, María es Reina, es Señora. No, pará: María es Madre. ¿Por qué? Porque te trajo a Jesús. 

Voy a contar una anécdota muy dolorosa para mí. Habrá sido por los años 80. En Bélgica, había ido por una reunión con buenos católicos. Trabajadores. Y me invitó a cenar un matrimonio. Varios hijos. Católicos. Pero que, eran profesores de teología, y estudiaban mucho, ¿no? Y de tanto estudiar, no sé, tenían un poquito de fiebre en la cabeza. Y entonces, en un momento de la conversación hablaban de Jesús. Muy bien. Verdaderamente una teología, una cristología muy bien hecha. Y al terminar me dicen y bueno nosotros ya conociendo a Jesús así no necesitamos a María. Por eso no tenemos devoción mariana. Yo me quedé helado. Es decir, me quedé triste, mal. Es decir, cómo el demonio bajo una forma de “mejor”, quita lo mejor, ¿no? Pablo dice que nos tienda bajo ángel de luz, ¿no? Y es una Madre, una María sin maternidad. María es Madre. Primero. No se puede concebir ningún otro título de María que no sea “la Madre”. 

Ella es Madre porque engendra a Jesús y nos ayuda con la fuerza del Espíritu Santo a que Jesús nazca y crezca en nosotros. Es la que continuamente nos está dando vida. Es Madre de la Iglesia. Es maternidad.

No tenemos derecho, y si lo hacemos estamos equivocados, a tener psicología de huérfanos. O sea, el cristiano no tiene derecho “a ser huérfano”. Tiene Madre. Tenemos Madre.

Un anciano predicador con mucha “chispa”, hablando con estos de psicología de huérfanos terminó su sermón diciendo: “¡Bueno y el que no quiera a María como Madre la va a tener como suegra!”.

Madre. Es Madre no sólo que nos da la vida sino que nos educa en la fe. Es distinto buscar crecer en la fe sin la ayuda de María. Es otra cosa. Es como crecer en la fe sí, pero en la Iglesia orfanato. Una Iglesia sin María es un orfanato. ¡Eh! Entonces Ella educa nos hace crecer, nos acompaña, toca las conciencias. Cómo sabe tocar las conciencias, para el arrepentimiento.

A mí me gusta, todavía ahora lo hago, cuando tengo un rato de tiempo, leer las historias que San Alfonso María de Ligorio, son cosas de otro tiempo, el modo de redactar, pero son verdad. Cuenta después de cada capítulo, una historia edificante de cómo María… 

En el sur de Italia, no sé si en Calabria o en Sicilia, está la devoción a la Virgen de los mandarinos. En una zona donde hay mucha mandarina ¿no? Y son devotos de la Virgen de los mandarinos los granujas, ¿no? , los ladrones, estos son devotos. Y cuentan que la Virgen de los mandarinos los quiere, y le rezan porque cuando lleguen al cielo, Ella está mirando la cola de la gente que llega ¿no? y cuando los ve a algunos de ellos “les hace así” con la mano y les dice que no pasen, que se escondan. Y a la noche cuando está todo oscuro y no está San Pedro les abre la puerta. 

O sea es una manera muy folclórica y muy popular de una verdad muy grande, ¿no? De una teología muy grande. Una Madre cuida a su hijo hasta el fin y trata de salvarle la vida hasta el fin.

De ahí la tesis de San Alfonso María de Ligorio que un devoto de María no se condena, ¿no? Pero esa es la última, ¿no?

O sea, durante toda la vida sabe tocar las conciencias. Sabe tocar las conciencias. Te acompaña en eso. Nos ayuda. María es la que ayuda a bajar a Jesús. En el abajamiento de Jesús. Lo trae del cielo a convivir con nosotros. Y es la que mira, cuida, avisa. Está. 

Y, hay una cosa que a mí me llega mucho. La primera antífona mariana de Occidente es copiada de una de Oriente que dice “Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios”. Es la primera, la más antigua de Occidente. Pero eso viene de una tradición vieja, que los místicos rusos, los monjes rusos explicitan así: en el momento, en los momentos de turbulencia espiritual, no queda otra que acogerse bajo el manto de la Santa Madre de Dios. Es la que protege, la que defiende.

Acordémonos del Apocalipsis, la que sale con el chico en brazos corriendo para que el dragón no devore al chico. Por más que conozcamos a Jesús, nadie puede decir que es tan maduro como para prescindir de María. Nadie puede prescindir de su madre. 

Nosotros los argentinos…, nosotros los argentinos cuando encontramos una persona que tiene huellas de maldad o de mal comportamiento, y un poco por carencia, porque no la quiere, o porque la abandonó, el cariño de su madre, tenemos una palabra fuerte que no es mala palabra, es un adjetivo fuerte, y le decimos esta persona es un “huacho”. 

El cristiano no puede “ahuacharse” porque tiene a María como Madre".

3. Los jóvenes y la misión

3ª Respuesta del Papa:
 "Parto de una frase de papa Benedicto XVI. La Iglesia no crece por proselitismo sino por atracción… La atracción la da el testimonio. Consejo primero: testimonio. O sea, vivir de tal manera que otros tengan ganas de vivir como nosotros. Testimonio. No hay otro. No hay otro.

Vivir de tal manera que otros se interesen en preguntar ¿por qué? El testimonio. El camino del testimonio. Que de eso no hay nada que lo supla. Testimonio en todo. Nosotros no somos salvadores de nadie. Somos transmisores de alguien que nos salvó a todos. Y eso solamente lo podemos transmitir si asumimos en nuestra vida en nuestra carne, en nuestra historia, la vida de ese alguien que se llama Jesús. O sea testimonio. Testimonio.

Y esto no sólo en las obras de caridad. Por supuesto hay que hacerlas porque el protocolo con el cual nos van a juzgar a todos está en Mateo 25 ¿no cierto? Bueno entonces sí, testimonio en las obras de caridad, etc. ¿No? En el trabajo de promoción, de educación, de hacer cosas por los demás. 

No sólo eso no. Sino testimonio de vida. ¿Cómo vivo yo? ¿Tengo doble vida? Es decir ¿me proclamo cristiano y vivo como pagano? La mundanidad espiritual, el espíritu del mundo que Jesús condena tanto. Basta leer el Evangelio de Juan, cómo es repetitivo en eso.

¿Yo lo comparto más o menos con mi fe cristiana? ¿Mitad y mitad? El testimonio te tiene que agarrar todo, ¿no? Es una opción de vida. O sea, perdón, yo testimonio porque esa es la consecuencia de una opción de vida. Así es que eso es el primer paso. Sin testimonio no podés ayudar a ningún joven ni a ningún viejo. ¡A nadie! Y, evidentemente que todos flaqueamos, que todos somos débiles, que todos tenemos problemas y no siempre damos un buen testimonio. Pero la capacidad de humillarnos dentro, la capacidad de pedir perdón cuando nuestro testimonio no es el que debe ser. 

Y un testimonio que también tenga dentro la capacidad de movernos, de hacernos salir, de ir en misión, que no es ir a hacer proselitismo. Es ir a ayudar, a compartir, y que vean cómo lo hacemos y qué hacemos.

Yo me repito mucho en esto. Una Iglesia que no sale es una Iglesia “de exquisitos”. Un movimiento eclesial que no sale en misión, es un movimiento “de exquisitos”. Y a lo más, en vez de ir a buscar ovejas para traer, o ayudar o dar testimonio, se dedican al grupito, a peinar ovejas. ¿No? Son peluqueros espirituales. ¿No? Eso no va.

O sea salir, salir de nosotros mismos. Una Iglesia o un movimiento, una comunidad cerrada se enferma. Tiene todas las enfermedades de la cerrazón. Un movimiento, una iglesia, una comunidad que sale se equivoca, se equivoca. Pero es tan lindo pedir perdón cuando uno se equivoca. Así que no tengan miedo. Salir en misión. Salir en camino. Somos caminantes. Pero cuidado, santa Teresa lo avisaba, por ahí en el camino, nos gusta un lindo lugar y nos quedamos ahí, ¿no? Nos olvidamos que tenemos que seguir para allá. No quedarnos.

Descansar sí, pero después seguir caminando y caminantes, no errantes. Porque se sale para dar algo. Se dale en misión. Pero no se sale para dar vueltas sobre uno mismo, ¿no?, dentro de un laberinto que ni nosotros mismos podemos comprender. Caminantes y no errantes.
 Y ahí sí, con la misión, la oración. Nadie puede decir “Jesucristo es el Señor” si el Espíritu Santo no te lo inspira. Y para eso tenés que rezar. Tenés que reconocer que tenés al Espíritu Santo adentro y que es el mismo Espíritu Santo el que te da fuerza para ir adelante, ¿no?

Oración. No dejar la oración. Y la oración a la Virgen que es una de las cosas que en la confesión yo suelo preguntar. Bueno ¿cómo va tu relación con la Virgen? Rosario. Pero la oración. Volvemos a lo que dije antes de la Madre. Para que la Madre me acompañe, me busque, me diga dónde falta el vino, etc., esas cosas que hace ella. Oración, misión, salir.
 Y una cosa que ustedes los jóvenes van a tener: la tentación del cansancio. O porque no ves los resultados, o porque bueno el espectáculo se acabó y ya está muy aburrido, y voy a buscar otra cosa. En eso, en el primer síntoma de cansancio que encuentren, cansancio del camino, pero de cualquier forma, abran la boca a tiempo. Pidan consejo a tiempo. Me está pasando esto. Salí “en cuarta” y ahora “estoy marcha atrás”. Pero la tentación del cansancio es muy sutil. Porque detrás de la tentación del cansancio de salir a la misión, se esconde el egoísmo. Y se esconde, en última instancia, el espíritu mundano, ¿no?, volver a la comodidad, al estar bien, a pasarla bien o como quieran. 

Así es que yo te diría: testimonio, para que la luz brille, que no esté escondida debajo de la cama, ¿no?, que brille la luz, y vean las obras buenas que hace el Padre a través de nosotros, obviamente, ¿no? Testimonio. Para que pregunten por qué vivís así, coherencia de vida caminar, caminantes, no errantes y cuidarse de la tentación del cansancio. No se me ocurre otra cosa, ¿no es cierto? ¿Qué consejo nos da para invitar a nuestros amigos a compartir una vida más plena en Cristo?

Creo que con eso basta, ¿no?".

4. Los problemas de la sociedad de hoy

4ª Respuesta del Papa:
 "Bueno no tengo la más pálida idea pero no importa… Un poco por personalidad, yo diría que soy medio inconsciente, ¿no? Entonces la inconsciencia lleva a veces a ser temerario, pero no sé explicar eso que usted me pregunta. 

Eh, no sé sinceramente, ¿no? Eh, rezo y me abandono. Pero me cuesta hacer planes. No sé. Esas dos cosas me atrevo a decir, ¿no? Que el Señor me dio la gracia de tener una gran confianza. De abandonarme a su bondad. Incluso en los momentos de mucho pecado, ¿no? Y como Él no me abandonó, entonces es como que eso me hace más confianzudo, ¿no? Y entonces ir adelante con Él. Tengo mucha confianza. Yo sé que Él no me va a abandonar. Y rezo, ¿no? Eso sí, pido. Porque también soy consciente que de tantas cosas malas y de tantas “macanas” que hice, eh, cuando no me abandoné y quise yo controlar el timón, ¿no? Quise entrar en ese camino tan “embromado” que es el autosalvarse, ¿no?, es decir, no yo me salvo cumpliendo, con el cumplimiento, “cumplo y miento”, cumplimiento, ¿no? El cumplimiento, ¿no?, que era la salvación de los Doctores de la Ley, de los saduceos, de esa gente que le hacía la vida imposible a Jesús, ¿no? Pero no sé. Sinceramente, en serio, no sabría explicarlo. Me abandono rezo. Pero nunca me falla, eh. Él no falla. Él no falla. Y he visto que Él es capaz, a través, no digo a través mío, sino a través de la gente de hacer milagros. Yo he visto milagros que el Señor hace a través de la gente que va por este camino de abandonarse en sus manos, ¿no? 

Una cosa que también diría, cuando dije que soy un poco inconsciente, ¿no? La audacia. ¿No? La audacia es una gracia. El coraje. San Pablo decía dos grandes actitudes que tiene que tener el cristiano para predicar a Jesucristo: el coraje y el aguante, ¿no? O sea el coraje de ir adelante y el aguante de soportar el peso del trabajo. Ahora es curioso. Esto que se da en la vida apostólica debe, debe ¡eh!, darse en la oración también. O sea una oración sin coraje es una oración “chirle”, que no sirve.

Acordémonos de Abrahán cuando, como buen judío, le regatea a Dios. Que si son 45, que si son 40, que si son 30, que si son 20. O sea es “caradura”. Él tiene coraje en la oración. 
Acordémonos de Moisés cuando Dios le dice: “mirá a este pueblo yo no lo aguanto más, lo voy a destruir, pero quedáte tranquilo que a vos te voy a hacer líder de otro pueblo mejor”.  “No, no, si borrás a este pueblo, me borrás a mí también”. ¡Coraje eh! En la oración con coraje. Rezar con coraje. “Todo lo que ustedes pidan en mi nombre, si lo piden con fe, y creen que lo tienen, ya lo tienen”. ¿Quién reza así? ¡Somos flojos! El coraje, ¿no? Y después el aguante. Aguantar las contradicciones, ¿no es cierto?. Aguantar los fracasos en la vida. Los dolores, las enfermedades, no sé, las situaciones duras de la vida, ¿no?

A mí me impresionó que el Padre Superior General de ustedes, o Director General haya hecho referencia a la incomprensión que tuvo que padecer el Padre Kentenich y al rechazo, ¿no? Ese es signo de que un cristiano va adelante. Cuando el Señor le hace pasar la prueba del rechazo. Porque es el signo de los Profetas, los falsos profetas nunca fueron rechazados, porque les decían a los reyes o a la gente lo que querían escuchar. Así que todo “ah qué lindo”, ¿no? Y nada más. No. El rechazo, ¿no?

Ahí está el aguante. Aguantar en la vida hasta ser dejado de lado, rechazado, sin vengarse con la lengua, la calumnia, la difamación. Y después una cosa que es inevitable, no ver, un poco para… o sea vos me preguntabas cuál era mi secreto, no sé, pero a mí me ayuda no mirar las cosas desde el centro, ¿no?

Hay un solo centro. Es Jesucristo. Si no, mirar las cosas desde las periferias, ¿no? Porque se ven más, más claras, ¿no?

Cuando uno se va encerrando en el pequeño mundito, el mundito del movimiento, de la parroquia, del arzobispado, o acá, el mundito de la Curia, entonces no se capta la verdad. Sí se la capta quizás en teoría, pero no se capta la realidad de la verdad en Jesús, ¿no? Entonces la verdad se capta mejor desde la periferia que desde el centro, ¿no? Eso a mí me ayuda.

No sé si es mi secreto o no, pero ciertamente… Me acuerdo cómo cambió la concepción, la cosmovisión del mundo, desde Magallanes en adelante, o sea una cosa era ver el mundo desde Madrid, o Lisboa, y otra cosa era verlo desde allá, desde el Estrecho de Magallanes. Ahí empezaron a entender otra cosa, ¿no?

Esas revoluciones que hacen entender la realidad de otro lado. Lo mismo pasa con nosotros, si nos quedamos encerrados en nuestro mundito, que nos defiende y todo, bueno, no terminamos de entender, ¿no? Y no terminamos de saber cuál es la verdadera situación de una verdad.

Me decía en estos días, que hubo un gran encuentro acá de penalistas, mundial, ¿no? Uno de ellos, hablando de experiencias, en privado estábamos hablando en ese momento, me decía “y a veces me sucede Padre, cuando voy a la cárcel, “de llorar” junto con un preso.

Entonces ahí tenés un ejemplo. O sea, él ve la realidad, ¿no?, del derecho, de lo que tiene que juzgar, como juez penalista, sino desde la llaga que está allá y esta verdad la ve allá, la ve mejor y para mí es una de las cosa más lindas de estos días, que un juez te diga que tuvo la gracia, tiene la gracia a veces de llorar con un preso, ¿no? O sea ir a la periferia, ¿no cierto? 

Entonces yo te diría: Una sana inconciencia, o sea que Dios hace las cosas, rezar y abandonarse. Coraje y aguante y salir a la periferia. No sé si ese es mi secreto. Pero es lo que se me ocurre decirte de lo que a mí me pasa".

5. La Iglesia

5ª Repuesta del Papa: 
"Renovación de la Iglesia. Uno piensa en la gran revolución, ¿no? Alguno por ahí dice “el Papa revolucionario”, todas esas historias, ¿no? Pero es la frase quizá de las más antiguas de la Eclesiología. Los latinos, los Padres latinos, decían Ecclesia semper renovanda. La Iglesia tiene que renovarse continuamente. Esto es desde los primeros siglos de la Iglesia. Y luchaban por eso, para…, los santos hicieron lo mismo, o sea, los que llevan adelante la Iglesia son los santos. Que son aquellos que fueron capaces de renovar su santidad, y renovar a través de su santidad, renovar a la Iglesia, ¿no? Ellos son los que llevan adelante la Iglesia. 

O sea que como primero, como el primer favor que les pido, como ayuda, es la santidad. Santidad. No tener miedo a la vida de santidad. Eso es renovar la Iglesia. Renovar la Iglesia no es principalmente hacer un cambio aquí, un cambio allá. Hay que hacerlo porque la vida siempre cambia, y hay que adaptarse. Pero esa no es la renovación, ¿no?

Acá mismo, es público, por eso me atrevo a decirlo, hay que renovar la Curia, se está renovando la Curia, el Banco del Vaticano, hay que renovarlo. Todas son renovaciones de afuera. Esas que dicen los diarios. Es curioso. Ninguno habla de la renovación del corazón. No entienden nada de lo que es renovar la Iglesia. Esa la santidad. Renovar el corazón de cada uno. 

Otra cosa que me ayuda, que fue tu pregunta, la libertad de espíritu. En la medida en que uno reza más y deja que el Espíritu Santo actúe va adquiriendo esa santa libertad de espíritu, que lo lleva a hacer cosas que dan un fruto enorme, ¿no? Libertad de espíritu. Que no es lo mismo que relajo, no, no. No es vaga, pero da lo mismo. No, no. Libertad de espíritu supone fidelidad, , ¿no? y supone oración, ¿no?

Cuando uno no ora no tiene esa libertad. O sea el que reza tiene libertad de espíritu. Es capaz de hacer “barbaridades” en el buen sentido de la palabra. ¿Y cómo se te ocurrió hacer eso? ¡Qué bien que te salió! Y yo que sé, recé y se me ocurrió. Libertad de espíritu, ¿no?

No encapsularse en, solamente - digo encapsularse, hay que entenderlo bien - en directivas, o cosas que nos aprisionan, ¿no? Volvemos otra vez a la caricatura de los Doctores de la Ley, ¿no?, que por ser tan exactos, tan exactos, en el cumplimiento de los diez mandamientos habían inventado otros 600. No eso no ayuda. No: eso te lleva a encerrarte a encapsularte, ¿no cierto? 

Cuando el apóstol planifica, y acá toco algo que quizá a algunos de ustedes no les guste, pero yo lo digo, ¿no es cierto? Cuando el apóstol cree que haciendo una buena planificación las cosas van adelante, se equivoca. Es un funcionalista. Eso lo tiene que hacer un empresario, y todo. 

Nosotros tenemos que usar esas cosas, sí. Pero no son la prioridad, sino al servicio de otro, de la libertad de espíritu, de la oración, de la vocación, del celo apostólico, del salir, ¿no? O sea, el funcionalismo, “ojo”, ¿no? 

A veces yo veo en algunas Conferencias Episcopales o en algunos obispados que tienen encargados para cualquier cosa, ¿no? Para todo, ¿no? No se escapa nada, ¿no? Y todo funcional, todo bien arreglado. Pero faltan a veces cosas o hacen la mitad de lo que podrían hacer con menos funcionalismo y más celo apostólico, más libertad interior, más oración, o sea esa libertad interior, ¿no?, ese coraje de salir adelante, ¿no? Eso.

Esto del funcionalismo, para que no haya dudas, lo expliqué bien en Evangelii Gaudium. Pueden fijarse ahí lo que quise decir. 

¿Cuándo un camino, una ayuda - no es cierto - es verdadero? Cuando se descentra. El centro es uno solo: Jesucristo. Cuando yo pongo en el centro mis métodos pastorales, mi camino pastoral, mi modo de actuar y todo, descentro a Jesucristo. Toda espiritualidad, todo carisma, en la Iglesia desde el más variado a los más ricos, tiene que ser descentrado. En el centro está el Señor.

Por eso fíjense, cuando Pablo en la Primera Carta a los Corintios habla de los carismas, esas cosas tan lindas, del cuerpo de la Iglesia, cada cual con su carisma, ¿cómo termina? Pero les voy a explicar algo mejor. Y termina hablando del amor. Es decir, de aquello que viene bien de Dios, ¿no? Lo más propio de Dios y que nos enseña a imitarlo a él. Por eso no se olviden esto. Y háganse mucho la pregunta. ¿Yo soy un descentrado, en este sentido, o estoy en el centro, como persona o como movimiento, como carisma? O sea lo que en castellano, perdón que hablo mi lengua porteña, en mi castellano porteño llamamos “figuretti”, ¿no?, es decir, el centro, el centro, es sólo Jesús. Siempre el apóstol es un descentrado. Porque el servidor está al servicio del centro, ¿no? El carisma descentrado no dice nosotros. Nosotros, o yo. Dice Jesús. Y Yo. Jesús y yo. Jesús me pide. Tengo que hacer esto por Jesús. O sea siempre en el centro. Está orbitando en la persona de Jesús, ¿no? No se olviden. Un movimiento, un carisma, necesariamente tiene que ser descentrado. Después una cosa que hoy día se nos pide y se hizo referencia cuando hablamos de las guerras. Somos. Hoy día estamos sufriendo desencuentros cada vez más grandes, ¿no? Y con la clave del desencuentro podemos releer todas las preguntas que hicieron ustedes. 

Desencuentros familiares, desencuentros testimoniales, desencuentros en el anuncio de la Palabra, y del mensaje, desencuentros de guerras, desencuentros de familias, o sea el desencuentro, la división, es el arma que el demonio tiene. Y entre paréntesis les digo que el demonio existe. Por si alguno tiene dudas, ¿no? Existe y se las trae. Existe y se las trae.

Y el camino es el desencuentro que lleva a la pelea, la enemistad. Babel, ¿no? Así como la Iglesia es ese templo de piedras vivas, que edifica el Espíritu Santo, el demonio edifica ese otro templo de la soberbia, del orgullo, que desencuentra, porque cada cual no se entiende, porque habla cosas distintas, que es Babel, ¿no? 

De ahí que tenemos que trabajar por una cultura del encuentro. Una cultura que nos ayude a encontrarnos como familia, como movimiento, como Iglesia, como parroquia. Siempre buscar cómo encontrarse. 

Yo les recomiendo, sería una cosa linda si la pudieran hacer, en estos días ¿eh? si no, se les va de la cabeza, se olvidan: Que agarren en el libro del Génesis la historia de José, ¿no? de José y sus hermanos. Como toda esa historia dolorosa, de traición, de envidia, de desencuentro termina en una historia de encuentro que da lugar a que el pueblo por 400 años crezca y se fortalezca. Ese pueblo elegido por Dios, ¿no? Cultura del encuentro. 

Léanse la historia de José, que son varios capítulos del Génesis. Les va a hacer bien para ver qué es lo que se quiere decir con esto, ¿no? Cultura del encuentro es cultura de la alianza. O sea Dios nos eligió, nos prometió, y en el medio hizo una alianza con su pueblo. 

A Abrahán le dice “caminá, que yo te voy a decir lo que te voy a dar”. Y poco a poco le va diciendo que la descendencia que va a tener va a ser como las estrellas del cielo. La promesa. Lo elige con una promesa. Llegado un momento le dice: “bueno: ahora, alianza”. Y las diversas alianzas que va haciendo con su pueblo son las que consolidan ese camino de promesa y con el encuentro. 

Cultura del encuentro es cultura de la alianza. Y eso crea solidaridad. Solidaridad eclesial. Ustedes saben que es una de las palabras que está en riesgo. Así como todos los años o cada tres años la Real Academia española se reúne para ver las nuevas palabras que se van creando porque somos una lengua viva, sucede con todas las lenguas vivas, así también algunas van desapareciendo, porque son lenguas muertas, es decir, mueren. Y ya no se usan. Y siendo una lengua viva tiene palabras muertas, ¿no? La que está a punto de morir, o porque la quieren matar, la quieren borrar del diccionario, es la palabra “solidaridad”, ¿no? Y alianza significa solidaridad. Significa creación de destrucción de vínculos. No destrucción de vínculos. Y hoy día estamos viviendo en esta cultura, en esta cultura del provisorio, que es una cultura de destrucción de vínculos.

Lo que hablamos de los problemas de la familia, por ejemplo. Se destruyen los vínculos, en vez de crear vínculos. ¿Por qué? Porque estamos viviendo la cultura del provisorio, del desencuentro, de la incapacidad de hacer alianza, ¿no?

Entonces cultura del encuentro, que eso hace una unidad que no es mentirosa y es la unidad de la santidad, ¿no?, que lleva a la cultura del encuentro. 

Y quizás quiero terminar con esto… En el pueblo elegido, en la Biblia, renovar la alianza, hacer la renovación de la alianza, se renovaba la alianza en tales fiestas, en tales años, o después de haber ganado una batalla, después de haber sido liberados y, venido Jesús, nos pide renovar la alianza, ¿no cierto? Y Él mismo participa de esa renovación en la Eucaristía.

O sea, cuando celebramos la Eucaristía celebramos la renovación de la alianza. No sólo miméticamente, ¿no? Sino de una manera muy honda, muy real, muy profunda. Es la misma presencia de Dios que renueva la alianza con nosotros. Pero también no lo solemos decir porque se nos va de la cabeza o porque no está tan de moda, la renovación de la alianza en el sacramento de la Reconciliación.

Eso no lo olviden nunca. No lo olviden nunca. Cuando no me confieso porque no se me ocurre qué decirle al cura, algo anda mal. Porque no tenemos luz interior para descubrir la acción del mal espíritu que nos daña, ¿no? O sea esa renovación de la alianza en la Eucaristía y en el sacramento de la Penitencia, de la Reconciliación nos va llevando a la santidad siempre con esta cultura del encuentro, con esta solidaridad, con esta creación de vínculos.

Y esto es lo que les deseo a ustedes, ¿no cierto? Que en este mundo de desencuentros, de difamaciones, calumnias, destrucciones con la lengua, todo eso, lleven ustedes adelante esta cultura del encuentro renovando la alianza. Y claro nadie puede ser educado solo. Necesita que la Madre lo eduque. Así que los encomiendo a todos ustedes a la Madre para que los siga haciendo caminar adelante en esta renovación de la alianza. Gracias".

(Transcripción de Radio Vaticano)